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Sobre "Y las fuerzas del desorden", de Dani Zelko

  […] las cosas no me gritan que las use que las festeje ninguna otra vida me da envidia soy el aire que queda entre mis pasos […] (p.57-58, el subrayado es mío) Creo, tal vez, en una poética posible: una en la que convivan el anecdotario y el destello lírico. Quiero definir el destello lírico, pero primero es necesario precisar qué sería lo lírico. Entiendo lo lírico como lo no-denotativo, aquello que brilla justamente por su no-alianza con el diccionario; lo lírico se entiende por negatividad. Lo anecdotario, en cambio, se asocia con un pulso denotativo, aquello que brilla justamente por su alianza con el diccionario. Podríamos, entonces, hallar en un poema lo anecdotario —que no es solo denotación y alianza— conviviendo con lo lírico: lo no-denotativo, lo no-aliado. El destello lírico es una emergencia, un epifenómeno no denotativo entre lo anecdótico. […] Yo no se leer ni escribir me decís todo lo que se está guardando en mi cuerpo y en la floresta ...

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