Notas sobre el ritmo del verso
Para el corte de
verso, uno hace uso de criterios. Mi criterio, últimamente, es rítmico, el mas
literaturoso de los criterios.
Cada verso debe
tener ritmo, debe poder ser leído de corrido con gracia y soltura.
1) 1) […]
Un sol nos derrite.
2) 2) mientras vuela
3) 3) el pájaro de las rocas.
Yo sacaría el “las” y lo subiría al verso.
Un
sol nos derrite
mientras
vuela el pájaro de rocas.
Además, si saco el determinante, se
produce un efecto de ambigüedad fónico-semántica:
el
pájaro de rocas/ el pájaro derrocas
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¿Todos los versos deben
tener el mismo ritmo? No. Pero deben ser coordinados. El verso 2 y 3 tienen
ritmos diferentes, el problema es que el determinante bloquea el flujo.
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Asimismo, nunca se le pide
explicaciones semánticas al ritmo que utiliza al músico. No se le pide el
porqué de sus acentos, sus contratiempos, su silencio. Se lo juzga en base a su
hechura, de manera erótica.
Lo mismo debemos hacer con los poemas. Juzgarlos no a
partir de una idea que representa el poema (la idea del poema es su forma),
sino a partir de su armoniosidad. Una cosa es una estética del desorden y del
caos, en la que el ritmo se subordina como procedimiento a un elemento
predominante. Pero un poema sin estética previa (todos los poemas fundan,
quieran o no, una estética) cuyo ritmo sea deficiente es imperdonable.
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Como decía Borges: si suena
bien, está bien.
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La corrección rítmica
muestra lo que el poema comunica. Si pudiese entenderse como vaso comunicante
entre autor-lector. Y ahí está la gracia de su autonomía. El sonido sobre todo.
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Conociste los amores de palacio
y el goce esquivo
de un refugio nupcial.
Si saco el coordinante “y”,
la idea (de coordinación, justamente) cambia por otra.
Conociste los amores de palacio,
el goce esquivo
de un refugio nupcial.
Los amores de palacio
pasarían a ser el goce esquivo de un refugio nupcial. Son dos ideas diferentes
(coordinación y ecuación) pero la idea que plantea el poema es la de ecuación,
no la de coordinación. La poeta quiere coordinar, el poema (el indicador es el
ritmo) quiere igualar.
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Pensando en la distinción que hace
Montalbetti en Sentido y ceguera del
poema, habría, pues, dos poemas. Un poema de lenguaje y un poema de lengua.
Cada sujeto tiene esos poemas en sí, y el trabajo sobre el ritmo es acercar el
texto hacia el poema del Lenguaje, dialecto de la poesía. Ossip Brik en su
ensayo Ritmo y sintaxis entiende al
ritmo y la sintaxis como un complejo de ayuda mutua, donde los dos elementos
coexisten y se realizan en el verso. Éste, al fin, es un resultado del
conflicto entre el sin-sentido (propio del poema de Lenguaje) y la semántica cotidiana
(propio del poema de lengua).
Todos escribimos desde la lengua, y somos
dichos por el lenguaje. Todo texto, entonces, es escrito desde la lengua, pero
es dicho por el lenguaje. Mi hipótesis es que el trabajo sobre el ritmo, la
cadencia, la conexión de los versos y su dinámica, lleva al texto hacia el
lenguaje, y lo aleja de la lengua.
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Entender, en primer lugar,
que ritmo no es métrica. Las medidas métricas de los acentos son la huella del
ritmo. El ritmo se entiende en el movimiento, es un impulso. Por eso se puede
leer un verso de tantas maneras como sílabas posea para acentuarse. A su vez,
la lectura de un verso es agregativa. Está determinada por el verso anterior y
determina al siguiente. Es lo que Brik llama el impulso rítmico. Uno empieza a
leer y genera expectaciones de lo que será el verso siguiente. La lectura, al
fin, acomoda la acentuación del verso. Sin embargo, no estamos acostumbrados a
tal acción (acción que, por otro lado, exige la lengua poética para
constituirse como tal. No se puede leer poesía con la prosodia del habla
cotidiana, pues disminuye su potencia)
tomemos el siguiente verso
de Luna Victoria de su libro Ciao Amore
guardo el tabaco, prendo un cigarrillo
Hay varias maneras de
acentuarlo al momento de leer pero separemos dos:
guardo el tabaco, prendo un
cigarrillo/ guardo el tabaco, prendo
un cigarrillo (*predún cigarrillo)
¿Qué manera es la mejor de
acentuar la oración prendo un cigarrillo?
Depende de las determinaciones del verso anterior y el verso posterior.
El trabajo de la lectura es
ese. La poesía es revolucionaria no solo porque esté al margen del mercado
solamente, sino porque nos obliga, para constituirse como lengua autónoma, ser
insurrectos contra las normas de la prosodia cotidiana de la lengua. Escribir
como leer son guaridas de resistencia, barracones zapatistas donde armamos un
nuevo código penal, más abierto y placeroso, para el lenguaje.
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El debate empezaría realmente
acá: Transformar la prosodia cotidiana en rítmica en la escritura o en la
lectura. Dónde aparece el lenguaje ¿en la letra o en la oralidad?
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