Sobre "Y las fuerzas del desorden", de Dani Zelko

 

[…]

las cosas no me gritan que las use

que alas festeje

ninguna otra vida me da envidia

soy el aire que queda entre mis pasos

[…]

(p.57-58, el subrayado es mío)

Creo, tal vez, en una poética posible: una en la que convivan el anecdotario y el destello lírico.

Quiero definir el destello lírico, pero primero es necesario precisar qué sería lo lírico. Entiendo lo lírico como lo no-denotativo, aquello que brilla justamente por su no-alianza con el diccionario; lo lírico se entiende por negatividad. Lo anecdotario, en cambio, se asocia con un pulso denotativo, aquello que brilla justamente por su alianza con el diccionario.

Podríamos, entonces, hallar en un poema lo anecdotario —que no es solo denotación y alianza— conviviendo con lo lírico: lo no-denotativo, lo no-aliado. El destello lírico es una emergencia, un epifenómeno no denotativo entre lo anecdótico.

[…]

Yo no se leer ni escribir me decís

todo lo que se está guardando

en mi cuerpo y en la floresta

(p.21, el subrayado es mío)

[…]

 

Esto, más que como herramientas de lectura, puede pensarse como herramientas de composición. Cuando arrancamos a escribir, agarrados del impulso que sea, tendemos más a lo lírico o más a lo anecdótico. Cuando tendemos mucho a una fuerza, la otra puede aparecer solo como destello. El poema, digamos, se desambigua en el efecto de lectura que causa.

A veces, leyendo un poema que no hace sentido o que, por acumulación, se desborda, encuentro algo que entiendo: un destello anecdótico surge, aparece desde el fondo del poema y no vuelve. Si existen estos destellos, es porque lo anecdótico y lo lírico algo comparten que permite el alojamiento del contrario como destello.

[…]

para desplegar mecanismos

que las sorprenden

y alejarse de lo que las abruma

estirarse hacia la luz

un pájaro muerde un fruto

lo traga

sigue con su vuelo

[…]

(p.75-76, el subrayado es mío)

 

Esto es propio de la poesía contemporánea: categoría histórica que no puede aplicarse igual a Miguel Hernández, a Diana Belessi, etc.; ellos no podían componer bajo estas herramientas.

Ninguna de estas dos fuerzas, sin embargo, depende de lo temático. En términos de composición, pueden querer decir lo mismo en forma de lo anecdótico o desde lo lírico. El uso de las figuras retóricas tampoco te asegura lo lírico; uno puede seguir en el campo de lo anecdótico utilizando metáforas, metonimias, hipérboles o hipérbaton. Cuando la figura retórica impide que la lectura cree un sentido, ingresamos en lo lírico.

[…]

Llegamos a la parte mas alta del sendero

donde no hay mas camino

en medio del valle se ve una laguna

rodeada por una bruma blanca que parece del mar

(p.57, el subrayado es mío)

[…]

Después de todo, hay solo dos respuestas ante lo leído: entiendo o no entiendo.

El resto es puro verso.

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